La Confederación Nacional de Ferias Libres manifestó su preocupación por el aumento del desempleo, que ya afecta a más de un millón de personas en Chile, y sus consecuencias sobre el poder adquisitivo de las familias. Señalan que la disminución de las ventas, el encarecimiento de los alimentos y los efectos de las lluvias sobre la producción agrícola están configurando un escenario especialmente complejo para un sector fundamental en el abastecimiento y el empleo nacional.
La Confederación Nacional de Ferias Libres (ASOF) expresó su profunda preocupación por el deterioro de la situación económica y laboral del país, luego de que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informara que la tasa de desempleo alcanzó un 9,8% durante el trimestre julio-septiembre de 2026, aumentando 1,3 puntos porcentuales en doce meses y superando el millón de personas desocupadas.
La organización advirtió que estas cifras reflejan una realidad que los feriantes están constatando diariamente: familias que han reducido considerablemente sus compras de alimentos, menores ventas y una creciente incertidumbre para miles de comerciantes que dependen de esta actividad.
La presidenta de ASOF, Paola Morales, señaló que el desempleo está golpeando directamente el presupuesto de los hogares y, con ello, la actividad de las ferias libres. “Cuando más de un millón de personas están sin trabajo, estamos hablando de miles de familias que tienen enormes dificultades para llegar a fin de mes. Eso lo vemos todos los días en nuestras ferias. La gente ya no compra como antes, lleva menos frutas y verduras, busca lo más barato y muchas veces debe elegir qué alimentos puede comprar. Esta es una situación muy preocupante porque también está afectando el sustento de quienes trabajamos en las ferias libres”, afirmó.
Morales recordó que el sector genera más de 400 mil puestos de trabajo en Chile, constituyendo una importante fuente de empleo, emprendimiento y sustento familiar, por lo que advirtió que la persistencia de este escenario podría comprometer la continuidad de numerosos negocios.
“Las ferias libres somos parte de la economía real del país. Detrás de cada puesto hay familias que viven de su trabajo, muchas de ellas durante generaciones. Si las ventas siguen cayendo, no solamente tendremos menos ingresos, sino que comenzarán a desaparecer fuentes de trabajo que hoy son fundamentales para miles de hogares. No podemos permitir que la crisis del empleo termine arrastrando también a quienes generamos empleo”, enfatizó.
Preocupación por efectos climáticos y aumento de costos
La dirigenta explicó que a la disminución del poder adquisitivo se suman las consecuencias de las fuertes precipitaciones, que han afectado la producción y disponibilidad de algunos productos agrícolas, además del encarecimiento de los combustibles y los mayores costos de transporte y abastecimiento.
Como ejemplo, mencionó el caso de las papas, cuyo precio promedio en ferias libres aumentó un 23% durante septiembre respecto del mes anterior, alcanzando los $1.145 por kilo, según cifras de Odepa. En comparación con septiembre de 2025, el incremento llegó al 100%.
Asimismo, manifestó su preocupación por los efectos de las lluvias sobre la próxima temporada de frutas, especialmente sandías y melones, cuyos productores han reportado pérdidas y retrasos en las cosechas.
Morales agregó que en algunas ferias de la Región de Valparaíso los comerciantes han informado disminuciones de ventas de hasta un 60%, mientras que otros han debido reducir considerablemente sus precios sin conseguir recuperar sus niveles habituales de comercialización.
“Estamos enfrentando una situación muy difícil. Por una parte, las familias tienen menos dinero para comprar y, por otra, los feriantes debemos enfrentar mayores costos para abastecernos. A esto se agrega el daño que están provocando las condiciones climáticas sobre la producción agrícola. Es una combinación muy compleja que amenaza tanto la alimentación de las familias como la estabilidad de nuestros emprendimientos”, sostuvo.
Finalmente, la presidenta de ASOF hizo un llamado al Gobierno a considerar las consecuencias del desempleo y del deterioro económico sobre el comercio de alimentos y a impulsar medidas que permitan proteger el empleo, aliviar los costos de comercialización y fortalecer el poder adquisitivo de las familias.
“El desempleo no es solamente una cifra. Es una familia que pierde sus ingresos, que deja de comprar alimentos y que debe hacer enormes esfuerzos para subsistir. Y cuando esa familia deja de comprar, también se afecta el trabajo de quienes todos los días levantamos nuestras ferias. Necesitamos medidas urgentes para recuperar el empleo, fortalecer la economía familiar y proteger a un sector que genera más de 400 mil puestos de trabajo. Las ferias libres no podemos quedar fuera de las prioridades económicas del país”, concluyó.