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Kiddo Fluency: la nueva plataforma automatizada para medir fluidez lectora en colegios de cara a la nueva prueba censal «Impulso Lector”

La División formalizó su compromiso con la Mesa Empresarial Público-Privada de Capacitación y Empleo Local, instancia que reúne a empresas, municipios, SENCE, ASIVA y programas públicos, aportando planes de formación propios para estudiantes técnico-profesionales, pescadores y habitantes de Quintero y Puchuncaví.

Se trata de una herramienta desarrollada por una edtech chilena que permite evaluar cómo están leyendo los niños de primero a octavo básico, reducir significativamente los tiempos asociados al proceso tradicional y entregar reportes inmediatos para orientar el trabajo de docentes y equipos directivos.

Luego del anuncio de la nueva prueba censal “Impulso Lector” que implementará el Ministerio de Educación a los segundos básicos de todo Chile en noviembre, los establecimientos educacionales enfrentan un desafío relevante: contar con información oportuna, comparable y útil para conocer cómo están leyendo sus alumnos y tomar decisiones pedagógicas a tiempo.

En ese contexto surge Kiddo, una innovación tecnológica creada por la edtech chilena Kiddo Fluency para automatizar la evaluación de la fluidez lectora y facilitar el seguimiento de una habilidad clave para avanzar hacia la comprensión lectora.

Medir a tiempo para intervenir mejor

“Diversos estudios demuestran que la fluidez actúa como una condición previa e indispensable para la comprensión lectora. Cuando la decodificación de las palabras no está internalizada, el niño consume la mayor parte de su memoria de trabajo en descifrar el texto, en lugar de procesar su significado. Por eso, medirla —y trabajarla oportunamente— es clave”, explica Max Ortúzar, creador de Kiddo, Doctor en Educación por Columbia University y director del Colegio CREE, de Cerro Navia.

Hasta hoy, medir el dominio lector en una sala de clases requería que un docente escuchara a cada estudiante de forma individual, cronómetro en mano; marcara las equivocaciones en una hoja de papel; contara manualmente las palabras correctas y, posteriormente, tabulara la información en planillas. Este proceso tomaba en promedio cuatro minutos por alumno, podía exigir la contratación de evaluadores externos y generaba datos con disparidad de criterios.

Con Kiddo, el estudiante realiza una prueba de lectura de un minuto sobre un texto impreso, sin exposición a pantallas. A través del micrófono de un computador o celular, la plataforma procesa el audio y entrega en pocos segundos una evaluación diagnóstica que determina las palabras correctas por minuto (PCPM), identifica tipos de error —como omisiones, sustituciones o repeticiones— y evalúa indicadores de calidad lectora, como entonación, ritmo, pausas y velocidad.

Más tiempo docente, mejor información para las escuelas

“Ante el desafío que hoy se abre para el sistema educativo, de evaluar de manera censal a todos los segundos básicos, los colegios necesitan herramientas eficientes y precisas, que liberen tiempo valioso de sus docentes para la enseñanza y aporten información concreta para tomar decisiones pedagógicas basadas en evidencia. Kiddo permite reducir la carga administrativa del proceso y avanzar hacia mediciones más consistentes, para que el profesor pueda concentrarse en lo más importante: la intervención pedagógica. Además, la plataforma entrega información por alumno, curso y establecimiento, lo que permite contar con una radiografía más completa del dominio lector”, indica Max Ortúzar, quien también es integrante del Consejo Nacional de Directores de Colegios de Chile.

Kiddo busca que la medición de la fluidez lectora no sea entendida solo como una exigencia evaluativa, sino como una herramienta de gestión pedagógica. Diseñada para evaluar a alumnos desde primero a octavo básico, su aporte está en transformar un proceso históricamente manual en información inmediata, comparable y accionable, que permita a docentes, equipos directivos y sostenedores priorizar apoyos, organizar intervenciones y hacer seguimiento a los avances de los estudiantes.

Un aporte que trasciende la evaluación nacional

La herramienta no reemplaza al profesor ni determina por sí sola qué intervención debe realizarse. Su función es liberar horas docentes, estandarizar criterios y entregar información más consistente para fortalecer la toma de decisiones dentro de las comunidades educativas.

Por esto, su uso trasciende a la coyuntura de la evaluación nacional; busca aportar a una cultura de seguimiento lector permanente, facilitando la detección oportuna del rezago lector para que las escuelas cuenten con mejores herramientas y puedan actuar antes de que las brechas de aprendizaje se profundicen.

Según los antecedentes levantados por Kiddo Fluency, en establecimientos con altos porcentajes de estudiantes en nivel insuficiente de comprensión lectora, el trabajo focalizado sobre la fluidez puede contribuir a mover a una proporción relevante de alumnos fuera de la zona crítica, reforzando la importancia de contar con diagnósticos oportunos y planes de apoyo adecuados.

“De los niños de segundo básico que no comprenden lo que leen, el 91% sí entiende cuando un adulto les lee en voz alta. El problema, entonces, no está en comprender el lenguaje, sino en que decodificar les cuesta demasiado. Enseñarle estrategias de comprensión a quien todavía no descifra es pedirle dos tareas complejas a la vez. Por eso es clave medir la fluidez a tiempo, para corregir y evitar que las brechas en educación se perpetúen”, concluye Max.

Sobre Kiddo

Kiddo es una plataforma de evaluación y seguimiento de la fluidez lectora para colegios. Mediante el análisis asistido por inteligencia artificial de lecturas en voz alta, organiza indicadores de velocidad, precisión y calidad lectora para apoyar decisiones pedagógicas basadas en evidencia.

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