El legislador por la Región de Coquimbo señaló que el titular de Justicia actuó en el hemiciclo «con una soberbia inusitada», utilizando un «léxico violento», y que «en ningún momento pidió perdón», para avalar rebajar las condenas a delincuentes sexuales y violadores de Derechos Humanos.
Se confirmó que la oposición impulsará una acusación constitucional en contra del ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat, luego de la sesión especial en la Cámara por la polémica rebaja de condenas a autores de delitos sexuales contra menores y a violadores de Derechos Humanos.
Tras la sesión, el diputado Bernardo Salinas Maya (PC), señaló que Rabat «es el responsable, pero también el presidente de la República, porque si él reconoció que hubo un error aquí, lo primero que debería haber hecho es pedir el cargo y la renuncia al ministro Rabat y también al subsecretario Silva. Pero no lo ha hecho, al contrario, lo ha sostenido, lo mantiene en el cargo, eso quiere decir que es tan cómplice como las decisiones que toma el ministro».
El legislador por la Región de Coquimbo añadió que «si no fue el presidente quien lo sacó de su cargo, será esta acusación constitucional quien lo haga».
Salinas Maya, indicó que lo ocurrido con las rebajas de condenas a 56 abusadores sexuales, y violadores de menores y de Derechos Humanos «se ha golpeado el alma y el espíritu, y lo más esencial que tiene un país, que es un concepto moral».
Fernando Rabat, dijo Salinas, en ningún momento «pidió perdón, disculpas, por la grave decisión que hayan tenido ellos de liberar a esta gente».
«No solamente no demostró compasión, sensibilidad, empatía, sino con una soberbia inusitada, con un léxico violento, con una interpretación y con una cantidad de mentiras, para poder avalar» su actuar, señaló el legislador, enfatizado que «Son plenamente conscientes de lo que hicieron».
Finalmente, Bernardo Salinas se refirió a la afectación de las víctimas y sus familiares que estaban viendo esta sesión especial de la Cámara, que debieron «haber salido nuevamente golpeados y afectados por la indolencia, por la incapacidad moral y ética de ponerse en el lugar de estas víctimas, y hoy día haber soltado a estos monstruos que andan en las calles, que no sabemos qué es lo que va a pasar mañana con ellos, y cuántas víctimas más van a haber».