La iniciativa, apoyada por el Gobierno Regional, sumará cuatro salas museográficas digitales en Copiapó, Caldera, Chañaral y Vallenar, que se integrarán a los tres museos que ya funcionan en Freirina, Alto del Carmen y Tierra Amarilla luego del primer año de implementación. Se espera que los nuevos puntos se abran en el transcurso de los próximos tres años, de acuerdo al cronograma de la iniciativa, liderada por el Instituto de Tecnología para la Innovación en Salud y Bienestar de la Universidad Andrés Bello
El primer museo interactivo digital de la segunda etapa del programa que impulsa el ITiSB-UNAB en Atacama abrirá en Vallenar a fines de diciembre de este año o inicios de enero de 2027. Con esta apertura comienza una expansión que llevará la red de espacios museográficos que ya opera en la región a siete comunas.
La iniciativa es ejecutada por el Instituto de Tecnología para la Innovación en Salud y Bienestar (ITiSB) de la Universidad Andrés Bello, con financiamiento del Gobierno Regional de Atacama a través del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD). El proyecto contempla una inversión de 500 millones de pesos para un plazo de cuatro años.
Fernando Flores, encargado de patrimonio de la iniciativa, coordina el levantamiento patrimonial en las cuatro comunas que se suman en esta fase: Copiapó, Caldera, Chañaral y Vallenar. El especialista atribuye el interés que ha despertado la iniciativa al tipo de tecnología que pone a disposición de las comunidades, poco habitual fuera de los centros urbanos.
«El poder poseer un museo interactivo digital con tecnología de punta en realidad virtual como en realidad aumentada, así como el aporte audiovisual, es muy atractivo», explica el encargado de patrimonio, quien agrega que la recepción de la comunidad ha sido positiva desde la puesta en marcha de los primeros espacios.
La iniciativa corresponde a la segunda etapa de un programa que ITiSB ejecuta desde 2023, cuando instaló los primeros tres museos interactivos en Freirina, Alto del Carmen y Tierra Amarilla, comunas rurales con limitada infraestructura cultural. Antes de esos espacios, el acceso a tecnologías de realidad virtual y aumentada era prácticamente inexistente en esos territorios.
Según destacan desde ITiSB, los primeros museos generaron nuevos puntos de visita en zonas de bajo desarrollo turístico y se convirtieron en apoyo pedagógico para escuelas de la zona. «Muchos estudiantes nunca habían usado dispositivos de realidad virtual, y eso incrementa la motivación de explorar fenómenos históricos, geológicos o culturales desde otra perspectiva. Los museos se transformaron en puntos de visita que no existían antes», señaló Carla Taramasco, directora del organismo ejecutor.
Calendario de apertura y expansión regional
Vallenar será la primera comuna en inaugurar su museo interactivo dentro de esta segunda etapa. El equipo de desarrollo de videojuegos y aplicaciones trabaja de forma continua desde octubre en el guion museográfico de la sala, cuya sede aún no está definida: se manejan dos alternativas, un espacio en el Museo Provincial del Huasco o una sala en el Centro Cultural de la ciudad, decisión que corresponde al municipio.
El financiamiento regional dimensiona el alcance del proyecto completo. El programa proyecta beneficiar a cerca de 58 mil estudiantes de Copiapó, Caldera, Chañaral, Vallenar y Huasco, además de atraer a más de 43 mil visitantes turísticos al año una vez operativa la red completa. Flores confirma que la implementación cuenta con la colaboración activa de los municipios, que facilitan espacios y convocatoria para las instancias de participación ciudadana previas a cada apertura.
A nivel turístico, la región atraviesa una recuperación gradual tras la pandemia, con niveles de visitantes que aún se ubican por debajo de otras zonas del país. La instalación de los nuevos museos digitales busca ampliar los circuitos disponibles y sumar puntos de interés cultural para turistas nacionales e internacionales, en un contexto donde las autoridades regionales han identificado la falta de infraestructura cultural como una de las razones de ese rezago.
Tecnología y participación comunitaria
El contenido de cada sala se construye a partir de un diagnóstico participativo, un proceso en el que la propia comunidad identifica los elementos patrimoniales que considera relevantes antes de que estos se conviertan en experiencias digitales. Flores explica que este método corrige un desajuste habitual entre los registros oficiales y la percepción local: «muchas veces la institucionalidad, la bibliografía, no coincide con lo que la gente considera como representativo de la comuna o de su sector», señala el encargado de patrimonio.
Ese trabajo previo ya se completó en Chañaral y Vallenar, donde durante los últimos meses se realizaron mapeos colectivos e instancias de conversación con escritores, investigadores y organizaciones locales, insumo que ahora nutre el guion de cada museo. En Copiapó y Caldera el mismo proceso se encuentra en desarrollo.
Parte del atractivo, según Flores, está en el acceso a equipamiento que normalmente queda fuera del alcance de estas comunidades: los visores de realidad virtual utilizados en los museos oscilan entre los 300 mil y 500 mil pesos por unidad, un costo que dificulta su compra individual pero que el proyecto pone a disposición de escolares y vecinos de forma gratuita.
La curiosidad de los niños que visitan los museos ya instalados en la red es, para Flores, una señal del interés que despierta la tecnología más allá del uso recreativo. «¿Y cómo si yo quisiera hacer esto con las cosas de mi casa? ¿Puedo hacer esto yo como un espacio virtual, pero del interior de mi casa, o de donde yo vivo, o puedo materializar mi perro?», relata el encargado de patrimonio sobre las consultas que recibe el equipo.
La pregunta, agrega, ha abierto una puerta hacia el interés de los estudiantes por la programación y el desarrollo de aplicaciones.
Para la doctora Carla Taramasco, directora del ITiSB y líder del proyecto, la expansión busca consolidar una red que conecte a las nuevas generaciones con la identidad regional. «El objetivo es que la tecnología funcione como un puente entre la memoria local y las nuevas formas de aprender y recorrer el territorio», señaló la ingeniera. Con la incorporación de Copiapó, Caldera, Vallenar y Chañaral, la red de museografía interactiva digital de Atacama sumará siete museos conectados bajo una misma estrategia de contenidos y digitalización patrimonial.